viernes 10 de febrero de 2012
lunes 9 de enero de 2012
jueves 15 de diciembre de 2011
miércoles 7 de diciembre de 2011
miércoles 19 de octubre de 2011
viernes 5 de agosto de 2011
lunes 4 de julio de 2011
lunes 13 de junio de 2011
lunes 23 de mayo de 2011
Mantra del iluminado himalayista
Mantra del iluminado himalayista
¡Fuerza ectoplásmica me fluye; me fluye desde muy adentro de mi ser...! Y antes de ser no transmitía luz a mis congéneres, era un ente cerrado a mi dolor de escalar solitariamente en los picos tropicales, ahora emano energía tintineante para ustedes. En los montes Himalayas me gradué de cosmopolita, aprendí que de las alturas ochomil uno baja para contarla, es como un afrodisíaco: contarla...
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Ruinas de Galadriel
ANIMAL DE FERIA
ANIMAL DE FERIA
Todo es alquilado en esta vida. Me pagaban bien por ocupar un puesto burocrático en un almacén iluminado, aireado, enorme como un hangar pero ratonil, correspondiendo a lo oficinesco así venga con una decoración psicodélica. Sin embargo, era mi dulce agujero de papeles, borradores, esferográficos, minas y múltiples derivados de petróleo, porque me sobraba tiempo para leer y alucinar con un futuro de escritor al margen de los círculos literarios, alguien que de entrada camine por el otro lado de los hombres de letras...
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Animal de Feria,
Nueva Literatura Ecuatoriana
lunes 16 de mayo de 2011
COMUNIDADES (II)
COMUNIDADES (II)
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Nectarívoros y polinizadores del rábano blanco. Lepidópteros, abejas, avispas...
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domingo 15 de mayo de 2011
Ernesto Sabato: Querido y remoto maestro...
Casi ha pasado un cuarto de siglo desde que usted tuvo la delicadeza de enviarme esa misiva intitulada, Querido y remoto muchacho, que la leí con gratitud y asombro porque el mensaje fue clavado para mis circunstancias de pateador de tachos de basura mediterránea, en ese periplo que hice en las cuevas de Europa y que me sirvió para entender que mi tarea estaba entre la sangre y las ficciones. Por una serie de acontecimientos propios a mi tortuoso devenir, pagando esas distracciones que aparentan alejarlo a uno de su tarea vital -que al cabo resultan ser el lastre que había que acumular para ir soltando conforme se va equilibrando el vuelo a las profundidades del alma-, he ido demorando el instante de contestar a sus inolvidables palabras, aguantando hasta el último el pánico de no escribir a la altura de ellas. Abismado en la altitud aquilina, desatendido de las novedades que ruedan por el tobogán de la información bulímica de los papeles y el efecto succión del rectángulo televisivo, me he enterado que otra vez usted ha sido postulado para obtener el Nobel, y que el deslumbrante galardón podría ser suyo antes de que voluntariamente acuda a la cita que tiene con la Parca. Sabemos que dicho asunto a usted le importa un rábano, puesto que está listo a colocar el punto final de su obra en el lienzo del artista y no en la pantalla de lo prosaico que pasa de moda ipsofacto.
Es ineluctable, a priori, ejerciendo el derecho a admirar que tiene el remoto muchacho que ayer enlazó con su mensaje vitalista, que emplace categóricamente a la Academia Sueca a que se avive y aproveche la coyuntura de pasar a la historia entregando el galardón a un hombre que los rescatará, sin proponérselo, de la mediocridad en que se debaten con sus políticas decisiones. En fin, maestro Sabato, que los ambientalistas boreales hagan lo que tienen que hacer con su trofeo literario: entregarlo a alguien que es cierto se lo merece. No hay parámetros para las razones del corazón. Se han alzado con el Nobel personas y creadores de alcurnia, verbigracia: Jelinek, Neruda, Soljenitsin, Sartre, Hesse, Böll, Faulkner…, etcétera. No obstante, para nombrar a todos los nobeles que he leído -y quiero- tendría que citar elevando a la quinta potencia a los no-noveles que nos han marcado con sus creaciones señeras, los genios que han transitado desde la edad presocrática pasando por el doble siglo de oro español hasta dar con Montalvo y Zaratustra-Nietzsche. Y, por añadidura, habría que referenciar a los no-nobeles a partir del año que se instauró este premio, entre otros: Tolstoi, Proust, Joyce, Kafka, Lowry, Huxley, Yourcenar, Palacio, Aguilera Malta, Carrión, Rulfo, Cortázar, Borges, Onetti […], es decir, unidos a los que faltan de mentar, vienen a conformar la contundente mayoría de autores que consideramos de talla universal.
Acá, en el constante otoño/ primavera del valle interandino de Chillos, tenemos su legado a vista para devolvernos a éste cuando resistimos a la cosificación del ser humano, que es el mismo en la Corte Pontificia o en las arterias pujantes de La Medusa Multicolor. Aquí o allá nos dan el primer plano de lo que es la alienación posmoderna, donde escuchamos el valor fantástico que se le da a la hermosura de un pájaro:
-Qué bello es el picaflor -dice suspirando la dama que ha entrado en carnes de paseante de hipermercado.
-¿Cuál picaflor, sólo veo una reluciente baldosa? -cuestiona su púber retoño.
-¡Qué horror, hija! -repica angustiándose la madre, y continúa interrogando a su vez-: ¿No me digas que no te encantaría residir en la séptima planta del edificio Picaflor?
A pesar que no he dejado de comunicarme con usted a través de su obra, la que seguí con obsesión después de ingresar en El túnel, me ha quedado el prurito de asentar la respuesta a la personal carta que me remitió por intermedio de Abbadón el exterminador. Me avergüenzo que el bendito Nobel haya sido el detonante para hacerlo, en principio quise obviar esta deuda pendiente lanzándome a despotricar contra la Academia Sueca, y de manera subjetiva llamar a sus decisiones subdesarrolladas en lo concerniente al premio que los ha hecho conocidos (allende que lo mejor de Suecia es la socialdemocracia que habita en ella y que se acerca al ideal de lo justo humano en tierra), y con esto mitigar la desazón de no saldar esa cuenta epistolar adolescente. Sin embargo, como usted podrá notar, no es una carta normal la que le he remitido en el ciberespacio de Lovochancho, es un popurrí existencial. Sumar a lo que ya se ha dicho sobre su obra es inacabable, sobre todo cuando desde hace más de dos lustros es recurrente hacerlo entre sujetos enamorados de la terrible belleza de Alejandra Vidal Olmos.
El doctor Sabato es un personaje esencial de nuestras conversaciones privadas, tal como lo es en la novela que concluye haciéndonos visitar la tumba de Ernesto Sabato. En el laberinto sabatiano se nos invita a entrar en algunas papelerías para adquirir la libreta de apuntes ideal que acaba siendo invisible en todas ellas, cuando S., imposibilitado de comunicarse "racionalmente" con los facilitadores de estantería, se ve impelido a adquirir un par de agendas que pasarán a ser parte del armario que guarda las cosas inservibles. S., desolado por la charla magistral que dictó en la Alianza Francesa, deambula buscando un whisky-bar y sacarse de encima al aborrecido hombre de letras. S., perdiéndose intempestivamente en su automóvil, en el fantasmagórico Buenos Aires, va a dar a un callejón sin salida que lleva el nombre del héroe que, abriendo una hoja al azar de sus manuscritos cuando en la imprenta pretendía corregir entre compulsiones, fue señalado con el dedo por algún motivo inexplicable. Eso mismo, el doctor Sabato, es el personaje de nuestras charlas sabatianas aunque suene pleonástico.
Todavía me late el reciente diálogo entre esos dos góticos que, por ser de los nuestros, le transmito algo de ello sin editar. Podría remitirle la grabación entera de ese par de noctívagos que a ratos ríen a panza rugiente antes de ponerse melancólicos con la aparición de la luz, pero este pedazo de diálogo viene a ser el refuerzo y epílogo de la misiva presente porque me niego a decirle adiós.
-Qué podemos hacer para ayudar a que los suecos le den a don Ernesto el Nobel -dijo Kantoborgy al borde de un ataque de impaciencia en las ondas sublunares de radio-libre Marañón.
-¡Nada! -replicó sardónicamente Olegario Castro, y añade cantarino-: No querrás que se nos arruine como el señor Saramago, o que mande al infierno al premio como doña Doris Lessing que dijo que la peor desgracia de su vida fue haberlo recibido.
-A sus pictóricos noventa y siete años no va a dejar que se le suba un diploma a la cabeza; Sabato lo quemaría, aunque sea simbólicamente, para no salir un metro fuera de su jardín selvático de Santos Lugares... Sabes que me he imaginado estar por ahí con el pretexto de dar una vuelta con la feroz Panda (por eso de que hay que socializar con los perros para volvernos más humanos), y como Sabato tiene un perro llamado Roque, los encantos de Panda abrirían el paso al hábitat del maestro, y hasta haríamos un trato canino: un cruce entre Roque y Panda al pie de la araucaria... ¿Qué me dices, sacaríamos una camada de lobos kantosabatianos o sabatokantoborgyanos?
-Oye Kantoborgy, no te esfuerces más con tus trabalenguas, a ti sí parece que se te han subido los montes Himalayas a la mollera. No sabrás que Roque dejó de existir -adujo chispeante Olegario Castro.
-¿Cuándo, quién te dijo eso? -interrogó frunciendo el ceño Kantoborgy.
-Nadie me contó literalmente eso, pero no hay que ser una eminencia para colegir que el can ya no aúlla más porque el doctor tiene noventa y siete gloriosos años, y, cuando me hablaste por primera vez de Roque, don Ernesto tenía ochenta y tres años, por decir algo matemático; y la Panda no nacía todavía, por decir algo aproximado.
-No te fatigues mucho con tus cuentas astronómicas mi querido gótico -se apuró acotando, Kantoborgy, ante el fallido coloquio nupcial entre esos dos canes literarios, luego añade peripatético, con el puro Toboso flameando en lo alto de su mano izquierda-: Insisto en el tema puntual que los radioescuchas plantearon encabezados por el ufólogo Duvolosky (y te digo bajo, algún día vas a tener que invitarlo a que ingrese en tus aposentos, y disfrute en pleno de tu hospitalidad romana), debes responder más directo al pedido de que tomes acciones concretas, en nombre de los receptores de las ondas de radio-libre Marañón, en lo referente al manido diploma.
-Te dije, colega (palabra que te infiero con toda la fuerza del acento manchego que soy capaz de emitir desde el domo de El Panecillo), ¡colega! (así furiosamente por no enviar un misil a la academia sueca, y por extensión a todas las demás academias que con su jerga pretenden un lenguaje geométrico), que no hay que hacer nada. Mira, sujeto, a don Ernesto ya le dieron el premio que sí le correspondía por naturaleza, por conexión tácita, genética, con el Manco de la batalla que no vieron tiempos pasados ni verán los venideros, el Cervantes Saavedra.
-Y si contra pronóstico le dan el Nobel, ¿no te ofenderías por eso colega? -aulló Kantoborgy que no oculta su deseo de que Sabato, involuntariamente, se levante con la presea nórdica; y, por ese reflejo del espíritu de cuerpo entre sabatianos, añade-: No me saldrás con las ruinas de no sé cuál otro Nobel exhibiéndose en el mundo de las librerías en extinción.
-Entonces, si se da ese hecho, siguiendo la lógica del absurdo que ejerce el epulón de selva Pompilio Dela Cruz, contra pronóstico, los que fallen así por la academia sueca se harían famosos -replicó con absoluta seriedad Olegario Castro.
martes 10 de mayo de 2011
Feria del Libro Bogotá 2011
Feria del Libro Bogotá 2011
Bípedos Depredadores, es un blog-editorial que desde el año 2007 ha venido publicando ficciones sobre la problemática del hombre caído en la cosificación y la opción que tiene éste de renacer en las montañas y jardines de Gea. A partir del 2009 vertimos nuestras creaciones literarias en el papel, hemos montado una editorial de autor para mostrar nuestro trabajo en las distintas ferias del libro a las que se nos invita a exponer...
miércoles 27 de abril de 2011
Los cien años de Ernesto Sabato
Los cien años de Ernesto Sabato
“El mejor autor será aquel a quien le dé vergüenza ser hombre de letras”, Nietzsche
Sólo para sabatianos, podría rezar el subtítulo de este texto basado en lo que he percibido de la potente trilogía novelística de don Ernesto. Aquí va el sencillo homenaje que le hago al caballero de Santos Lugares quien, habiendo sido un eminente físico, doctor en matemática puras, temprano renunció a los laureles del desastre racionalista, no se resignó a ser un engranaje de la maquinaria destructora del antropoceno...
domingo 24 de abril de 2011
Feria Internacional del Libro - Buenos Aires 2011
Editorial Bípedos Depredadores, está presente en la FIL-Buenos Aires 2011, dentro del pabellón de Ecuador, exponiendo las novelas Remoto, Virus del Sentimentalismo, Las ruinas de Galadriel, y el libro de ciencia ficción La rebelión del Silicio.
*La participación del Ecuador se hizo posible gracias a un trabajo en conjunto del Ministerio de Cultura, representado por la ministra, Érica Silva; la cámara Ecuatoriana del Libro, el Ministerio de Relaciones Exteriores del Ecuador y la Legación diplomática en Argentina.
Entre las casas editoriales participantes se destacan Abya Yala, Maracuyá Ediciones, Ediciones Archipiélago, Editorial Bípedos Depredadores, Flacso, Sede Ecuador, Ipanc Old Continent Inc., Paradiso Editores, Crecer Ediciones y Trama Diseño, entre otras. Créditos: El Telégrafo
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FIL - Buenos Aires - 2011
miércoles 13 de abril de 2011
lunes 11 de abril de 2011
Feria Nacional del Libro, Riobamba 2011
Feria Nacional del Libro, Riobamba 2011
Editorial Bípedos Depredadores se hizo presente en la primera feria nacional del libro de Riobamba, organizada por la “Casa de Carrión”, núcleo Chimborazo, del 4 al 6 de abril del 2011. Allí exhibimos las novelas Remoto, Virus del Sentimentalismo, Las ruinas de Galadriel, y el libro de ciencia ficción La rebelión del silicio...
jueves 31 de marzo de 2011
VIRUS DEL SENTIMENTALISMO (novela)
VIRUS DEL SENTIMENTALISMO (novela)
Del capítulo PLACIDVILLE IV
Contempla el cuerpo inerte de Teodoro Morris, la muerte lo recogió en el diorama que amó su unidad de carbono: la primavera equinoccial y la de las grandes llanuras. El azul eléctrico de su mirada, esa visión dionisiaca del mundo, se incorporó a los matices herbosos que mañana cubrirán el caserío decapitado, borrando el rastro de la salida dulce de la humanidad de Placidville. Los lobos druidas ya respondieron al lamento de Pincho por la defunción de su líder; allá en lo alto de la suave colina se exhiben como juguetones cachorros, el lobo alfa dominante danza con su manada celebrando el próximo asalto al desamparado caserío que se quedó sin la protección de la gran burbuja que no dejaba pasar ni a una mosca...
miércoles 23 de marzo de 2011
lunes 21 de marzo de 2011
miércoles 16 de marzo de 2011
martes 22 de febrero de 2011
LA SOLEDAD DEL MURCIÉLAGO 2.3
LA SOLEDAD DEL MURCIÉLAGO 2.3
Suenan los perecederos acordes de Una de piratas… La señorita Morsa Brava, así tal como le place autodenominarse (“porque una vez me casé y no me gustó nada ser una señora especializada, de esclava sexual a ama de casa correctísima, así que volví a ser señorita heterodoxa y, por convicción, feroz…”), pidió esta canción desde la noche crocante de su morada en la cresta de Itchimbía...
domingo 20 de febrero de 2011
jueves 10 de febrero de 2011
Revista Rocinante
Virus del sentimentalismo
Esta novela pone en diálogo a dos historias paralelas: una sucede en la lóbrega aldea de Placidville, en los Estados Unidos; y la otra se desencadena en una emisora de radio quiteña, amparada siempre por la presencia del Pichincha...
jueves 3 de febrero de 2011
LA SOLEDAD DEL MURCIÉLAGO 2.1
LA SOLEDAD DEL MURCIÉLAGO 2.1
Olegario Castro, retrepado en la butaca de mando del domo de El Panecillo -campo base del montañero, refugio biomimético del lobo de páramo, hogar del radiodifusor-, ha comenzado la emisión radial correspondiente a la luz que da la sombra de cada día, pintor innato como es de los grises que receptan sus ojos daltónicos. No se pierde el amanecer ni el crepúsculo de tierras altas, es un adicto de los matices serranos naciendo y muriendo, donde hay transición ahí están los pinceles del artista deglutiendo lo que se va.
Olegario Castro, retrepado en la butaca de mando del domo de El Panecillo -campo base del montañero, refugio biomimético del lobo de páramo, hogar del radiodifusor-, ha comenzado la emisión radial correspondiente a la luz que da la sombra de cada día, pintor innato como es de los grises que receptan sus ojos daltónicos. No se pierde el amanecer ni el crepúsculo de tierras altas, es un adicto de los matices serranos naciendo y muriendo, donde hay transición ahí están los pinceles del artista deglutiendo lo que se va.
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La soledad del murciélago,
Literatura inédita
martes 21 de diciembre de 2010
LA SOLEDAD DEL MURCIÉLAGO 1.12
LA SOLEDAD DEL MURCIÉLAGO 1.12
No devino en desastre su transformación de Malpica, de ella despertó abrazando una remozada soledad, incorporándose a partir de ahí, al ser bifronte que ya era, el observador alado. La catástrofe irreversible del joven kafkiano, Gregorio Samsa, esa metamorfosis atroz que lo condujo a éste a un martirio indeseado y a la muerte ignominiosa que le infirieron sus “seres queridos”, era la antípoda de su tragedia en los acantilados de Bergantiños. Para poder ser lo que es este rato, primero tuvo que amar a la mujer de su vida hasta abandonarla inerte sobre las rocas que después lamieron algas marinas para no dejar rastro de ella. Al abrir los ojos a la realidad de doble-animal-bípedo-pensante, terrestre y aéreo, no le sobrevino una resaca moral por la ausencia del cuerpo de Diana porque en vez de despertarse vacío de ella se despertó lleno de ella. A lamentarse los que aman cual efímeras, aquellos son los que perecen intentando una satisfacción perenne en lo fatuo.
martes 14 de diciembre de 2010
LA SOLEDAD DEL MURCIÉLAGO 1.11
LA SOLEDAD DEL MURCIÉLAGO 1.11
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Salvador Pineda Pinzano, codiciado por la elite de muchachas núbiles, y envidiado por sus decadentes contemporáneos, quiso quitarse la vida porque consideró que ya había llegado a la cumbre de la alegría humana y sólo muerto iba a descender de ese ápice inigualable. Lo cierto es que ese intento de auto eliminación del joven marqués devino en renacimiento, siendo la mutación que lo quitó del hombre romántico que para él mismo era antes de Diana. Sus ambiciones puras, platónicas, lo hacían verse como un ente demasiado distante del sufridor humano, y el remedio para equilibrar de raíz esa distancia había sido amar y morir a tope de una sola vez. Después de pasar por la meiga de Malpica, no volvió a ser el señorito tímido de Salamanca.
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martes 7 de diciembre de 2010
LA SOLEDAD DEL MURCIÉLAGO 1.10
LA SOLEDAD DEL MURCIÉLAGO 1.10
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Salvador Pineda Pinzano, pronto instaló su propia fábrica de dolores sublimes. Maltón, cursando la pubertad, los producía a su medida de adelantado; fue precoz en alimentar la figura de cometer suicidio cuando uno mejor se encuentre consigo mismo, y hacerlo en el clímax de la alegría y no bajo los efectos vergonzantes de una tristeza extrema por no conseguir lo que se oferta en este mundo. Así el muchacho se refocilaba con las imagines del instante de su salto al vacío, por algún motivo que desconocía no podía ser de otra manera sino lanzándose del ápice de un precipicio que albergue una extraordinaria belleza bucólica, acorde con el amor de la mujer deseada a morir. Temprano había conocido el legendario peñón del Chiriculapo, y ya lo cautivó la ilusión de que era cosa de un suspiro aliviarse con la Parca.
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Juan Arias Bermeo,
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miércoles 17 de noviembre de 2010
VIRUS DEL SENTIMENTALISMO
VIRUS DEL SENTIMENTALISMO, en la Feria Internacional del Libro, Quito-2010
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miércoles 10 de noviembre de 2010
Lovochancho - LA SOLEDAD DEL MURCIÉLAGO 1.9
Lovochancho - LA SOLEDAD DEL MURCIÉLAGO 1.9
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La voluntad exequial del marqués incluía el misterio de su muerte, es decir de cómo y de qué falleció sólo le incumbía a él y al factótum encargado de la evaporación de su cáscara. Allá los suspicaces que quieran devanarse los sesos pretendiendo las respuestas, las que nunca obtendrán razonando, mejor deberían usar la imaginación no para entender lo que les está vedado sino para tratar de hacer de ello una obra de arte, quién sabe así alguno dé con una novela de fuste habiéndole inyectado al hecho la dosis ecuánime de terror cósmico.
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miércoles 3 de noviembre de 2010
LA SOLEDAD DEL MURCIÉLAGO 1.8
LA SOLEDAD DEL MURCIÉLAGO 1.8
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Horas ha simbólicamente se volatilizó las cenizas del hombre que no sucumbió ante la ponzoña del poder inmediato de los magnates. La ceremonia se realizó en la penumbra crepuscular de la espaciosa terraza del dormitorio eminente del palacio de Guapulo, aprovechando el tibio fuelle que acariciaba el sol de los venados, degustando el límpido atardecer de cara a la hoya de Guayabamba. Salvador Pineda Pinzano partió cuando ejercía de paradigma de la salud humana, siendo un sinónimo de los años bien cumplidos, bendito por la sílfide de esos caprichosos veranillos que desplazan a un tiempo de aguas igual de itinerante, intercalándose ya días de lluvia y de sol sin concierto en el apócrifo calendario climático, el que dejó de limitar los espacios que les correspondía a la estación seca y a la lluviosa de la altiplanicie.
jueves 28 de octubre de 2010
LA SOLEDAD DEL MURCIÉLAGO 1.7
LA SOLEDAD DEL MURCIÉLAGO 1.7
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“Ayer, en el palacio de Guapulo, a una hora incierta del posmeridiano y dentro de premeditado hermetismo, se hizo efectivo el deceso de Salvador Pineda Pinzano, marqués de Olivares y Yaguarzongo, sus restos mortales fueron reducidos a cenizas y echados al viento crepuscular bajo el riguroso secreto exequial que imprimió Pastor Camacho”, no le hubiese disgustado esta otra inédita variante de nota luctuosa para que se exhiba en los medios. No obstante había que ser realista y mediante conversación telefónica, él mismo, a través de la voz de ultratumba que le dio al licenciado en letras, Pastor Camacho, participó el particular al solo hombre digno de recibir esta novedad y asimismo dejando al mejor criterio de éste la forma de hacerla pública a través de las ondas largas de radio-libre Marañón.
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martes 19 de octubre de 2010
LA SOLEDAD DEL MURCIÉLAGO 1.6
LA SOLEDAD DEL MURCIÉLAGO 1.6
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Hubo empatía con el sistema lacustre de Pelancocha ni bien el marqués abandonó el camino elevado de latillas de chontadura que lo trajo desde las orillas del río Napo para penetrar en el Estero de la razón perdida. Acorde a la saga que Silverio Coquinche ha dejado para el archivo oral de su gente, Tomás Vanbeberen, navegando a la luz de una noche lunática, naufragó con la frágil canoa que de repente se hizo astillas, topándose así con el rostro enorme, caballuno, de la anaconda de pesadilla que le clavó su mirada hipnótica inyectándole olvido del tiempo astronómico, haciendo que pierda la razón de un urbanícola: la dinámica marcada por las manecillas del reloj. La Yacu-mama, en vez de estrujarlo a morir con sus anillos constrictores, dejó ir al señor belga para que éste funde Remoto en aras de preservar el tiempo mágico de Pelancocha.
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miércoles 13 de octubre de 2010
LA SOLEDAD DEL MURCIÉLAGO 1.5
LA SOLEDAD DEL MURCIÉLAGO 1.5
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El Movimiento Utopista Anarquista, aunque levantó muchas adhesiones por venir de quien venía, de un aristócrata romántico, excéntrico, y por añadidura de muchos teneres, patrón de patrimonios naturales y artísticos, resultaba inocuo a las fuerzas políticas en perenne concurso para captar el poder gubernamental y que se permitían el lujo de tolerar a minorías que si bien por su mismo idealismo no iban a estacionarse en el mando por el voto popular no dejaban de ser simpáticas a las masas porque les regalaba una brisa de libertad que les llegaba de los picos que nunca ascenderían por ellas mismas.
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miércoles 29 de septiembre de 2010
VOLCÁN QUILOTOA
VOLCÁN QUILOTOA
(Hacer clic para ver fotografías de primera mano del cráter del Quilotoa)
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jueves 23 de septiembre de 2010
LA SOLEDAD DEL MURCIÉLAGO (1.4)
LA SOLEDAD DEL MURCIÉLAGO (1.4)
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Escuchando a los jilgueros y contemplando las flores del aire que brotan del árbol de podocarpus festonado de bromelias, cómo se reía de aquellos que aseveraban haberse encontrado con él en las madrugadas de los trotadores del Parque Metropolitano, y aún más de los sujetos que aseguraban que a altas horas de la noche lo habían visto en los socavones de la lujuria peleando a mano limpia por la reina del burdel...
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sábado 11 de septiembre de 2010
LA SOLEDAD DEL MURCIÉLAGO
LA SOLEDAD DEL MURCIÉLAGO
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Doblan las campanas de medianoche en la catedral de Guapulo, redoblan las campanas por el advenimiento de la aurora del murciélago pensante. El aristocrático balcón del palacio de Olivares duerme de cara a oriente, no hay nada artificial que lo enfoque salvo la luna que lo baña y arrulla como si fuese una criatura terrenal de su predilección.
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La soledad del murciélago (1)
Lovochancho - CUESTIONARIO PROUST
Lovochancho - CUESTIONARIO PROUST
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RESPUESTAS DE SALVADOR PINEDA PINZANO, MARQUÉS DE OLIVARES Y YAGUARZONGO
¿Cuál es su idea de la felicidad perfecta?
Ser un cazador recolector, comer con un apetito salvaje y no tener ni idea de las horas y horarios
¿Cuál es su miedo más grande?
No llegar a hacer lo que dije antes
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La soledad del murciélago
LA SOLEDAD DEL MURCIÉLAGO 1/3
LA SOLEDAD DEL MURCIÉLAGO 1/3
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El hecho de no degradarse a semejanza de los demás hombres nunca le quitó el sabor de las cosas de comer, una hilera de pajes bien pagados servían al marqués lo más exquisito y refinado de la nueva cocina ecuatoriana, la que hacía gala de ser fresca y natural -exenta de salsas reconcentradas y una condimentación perniciosa-. Disfrutaba a día seguido de esas viandas porque gozaba de una salud inquebrantable, a pesar de que ansiaba sentir lo que es devorar carne cruda no por mero placer, no para atenuar el paso del tiempo, sino por instinto de conservación primordial.
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martes 31 de agosto de 2010
martes 24 de agosto de 2010
LA SOLEDAD DEL MURCIÉLAGO 1/2
LA SOLEDAD DEL MURCIÉLAGO 1/2
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A la sombra de la paz lunática que cubre al palacio de Guapulo, viene colgado de lo alto de la marquesina de cristales, allí en la espaciosa terraza del dormitorio mayor que habitó el marqués. El silencio y la penumbra que se instaló dentro de su morada es consecuencia del luto riguroso que guarda ésta por el noble patrón que ya no la ocupará más.
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